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El pecado de JC
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ALEJANDRO FIGUEROA
El campeón del mundo estaba en su mejor momento y tenía 30 personas a su servicio. Cocinero, nutriólogo, sparrings, manager, chofer, ‘cargamaletas’ y hasta ‘niñero’ para sus hijos, que a veces estaban con él en sus concentraciones.“¿Qué hago?” Le doy de comer a los niños, juego con ellos, les pongo películas, los cargo si lloran, los cambio de ropa si se ensucian, los llevo a la tienda… para eso me pagan”, decía el empleado, mientras limpiaba la nariz de uno de los hijos del entonces campeón. Y como todos los del ‘team’, celebraba todo lo que decía o hiciera el campeón.
ENCUESTA
Para eso era campeón y podía darse esos lujos. Algo habitual en los monarcas mundiales.
Pero Julio César Chávez Jr se brincó varios escalones.
En plena construcción de su carrera, a la sombra del nombre de su legendario padre, y sin haber ganado nada aún, se estrelló con el escándalo del doping.
Julio César Jr, la joya que tanto cuidaban, su padre y representante, principalmente, se embarró de la peor manera.
La noticia sacudió: Positivo por un diurético furosemida, registrado el pasado 14 de noviembre en Las Vegas, cuando ganó al estadunidense Troy Rowlan, en duelo a 10 rounds. La sustancia sirve para bajar la masa muscular, relajar la tensión cardiaca y ‘esconder’ o eliminar otras sustancias que son prohibidas en el boxeo.
¿Chávez Jr no sabe qué bebe o come? Puede ser, aunque suene increíble. Lo malo es que ante cualquier descuido, él da la cara y él carga con las consecuencias.
El joven púgil es cuidado al máximo y para ello tiene al séquito de ‘ayudantes’ que lo rodean (algunos de ellos incluso acompañaron a su padre). Pero el hijo de la leyenda del boxeo mexicano aprendió de la peor manera que no puede confiar en nadie….y eso que aún no es campeón.
Semejante descuido sólo exhibe la nula disciplina del equipo que rodea al púgil.
Su famoso padre se desvive en velar por la carrera de su hijo y su representante por buscar un camino no muy complicado rumbo a un título del mundo, donde Chávez Jr pueda demostrar que su talento le puede dar una historia al margen de la de su progenitor.
También, a sus 23 años, Chávez Jr. enfrenta al rival más complicado que ni su padre, representante o ayudantes le pudieron evitar: la ignorancia ante el reflejo de la opulencia.
El mejor ejemplo para cualquier hijo está en casa y Chávez Jr (lo ha reconocido públicamente) sabe de tristezas y días complicados al lado de su padre, y ahora le toca comprobar que la pelea más complicada se vive abajo el cuadrilátero.
Chávez Jr. está invicto en 41 combates (30 KO’s), tiene talento, pero su pecado no ha sido querer hacer historia donde su progenitor es leyenda, sino desentenderse pensando que se rodeaba de un equipo que lo cuidaba, pues para eso les paga... y ahora cavila cómo enfrentar la suspensión y los 100 mil dólares de multa que le endosaron.
Hasta la próxima.
Comentarios: miopinion@fox.com