Manu vuelve a estar en el centro del universo
por Leandro Ginobili, Fox Sports International
Publicado el: 3 de Noviembre, 2009, 2:15 PM Este
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Leandro Ginóbili, hermano mayor de "Manu", jugó durante 14 temporadas al básquetbol en la Liga Argentina y el TNA.
Además trabajó en TV como comentarista de la NBA y el Mundial de Japón 2006. Actualmente es columnista exclusivo de Fox Sports.
Destacamos: • Lo de Iverson, una pena • Nash, siempre vigente • Manu, en el centro del universo • Favoritos para la 2009 • Un premio mejor Envía tus comentarios a: miopinion@fox.com
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Pero no vamos a hablar de zoología: insistiremos con el básquetbol y con Manu como protagonista: Un Manu que definitivamente está tocado por una varita mágica. Tal vez el hada encargada de turno lo haya tocado en su mano izquierda, pero el efecto se propagó en todo su cuerpo.
Está claro que Manu visualmente impresiona por el uso de su perfil izquierdo -y tengo la teoría de que los zurdos en general son los deportistas más lindos de ver, talentosos de cuna-.
Pero Manu no solo es una mano virtuosa: también ha sabido desarrollar su tren inferior, lo que le ha permitido tener un primer paso lo suficientemente poderoso para sacar ventaja aún al más atlético defensor.
Fui testigo de todo lo que trabajó en sus piernas de adolescente, motivado aún más luego de conseguir sus primeras volcadas, las fue potenciando tanto que lograba llegar al aro con mucha facilidad e inusitada potencia para un jugador de raza blanca.
Y no importaba quien se le interpusiera ante el aro, en sus tiempos de Liga Nacional en la Argetina, sobre todo en su último año, los rivales de turno sabían que si llegaba a la pintura con ventaja y lanzado en velocidad, lo mas acorde era hacerse a un lado para no sufrir la humillación de que se las entierre en la cara.
Pero el verdadero secreto está en su cabeza: una mente "hipercompetitiva" y muy fuerte que tenía muy claro hacia dónde quería ir y los objetivos a alcanzar.
Cabeza que además usa a mayor velocidad y precisión que su cuerpo dentro del campo de juego, analizando cada situación y sabiendo lo que tiene que hacer para que su equipo gane.
Tal vez esa sea la diferencia más importante de Manu sobre la mayoría de los otros jugadores. Porque está claro que no es el que más salta, ni el más veloz ni el de mejor tiro externo o mejor defensa, pero está entre los mejores que usan lo que está arriba del cuello, que además combina con una entrega total hacia el juego, eso que habitualmente se llama actitud.
Ejemplifiquémoslo por si no hemos sido lo suficientemente claros: si el equipo necesita que tome la base, defender al mejor rival, ser suplente, penetrar y pasarle la bola mejor compañero ubicado; o directamente no tocarla en la ofensiva, lo hace porque tiene claro que es lo indicado para llegar al triunfo y no se le cae ningún anillo (y eso que tiene unos cuantos) por ello.
Si a todo lo mencionado le agregamos la pizca de suerte necesaria para estar en el lugar indicado en el momento justo, el cóctel nos da una superestrella.
Recordemos que cuando fue adquirido en 2000 por la Kinder Bologna, que tenía entre sus filas al, por entonces, mejor escolta de Europa, el serbio Sasha Danilovic, éste sorpresivamente y a poco de comenzar la temporada decidió retirarse. ¿Quien heredó el trono? Sí, adivinaron, Manu, quien aceptó el convite y terminó de explotar como jugador.
¿Otra muestra de suerte? La más reciente: el sábado pasado, cuando en un partido de poco interés frente al peor equipo de la NBA, Sacramento Kings, y en medio de una paliza de los Spurs, un pobre murciélago que tenía a disposición un estadio gigante y colmado por 19 mil espectadores pasó justo en frente del numero 20, que con certero cachetazo terminó con la aventura del mamífero que había osado interrumpir el juego que más le gusta.
El acto le significó protagonizar hasta la portada del sitio web de la NBA, entre otros cientos de medios. Hasta su coach y sus compañeros hablaron del tema cerrando sus declaraciones con la frase "Manu, ¡la leyenda continúa!".
Y habrá que creerles…

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