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La prueba madre

por Loana Viera / Revista Fox Sports, Fox Sports International

Publicado el: 20 de Agosto, 2008, 8:39 AM Este

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La prueba de los 100 metros planos es considerada como la disciplina más representativa de la historia del olimpismo, porque fue con ella que se estrenaron deportivamente los primeros Juegos de la etapa moderna, en Atenas 1896.

Usain Bolt, dueño del récord mundial. (Alexander Hassenstein / AFP / Getty Images / Fox Sports International)

La competencia olímpica inicial de los 100 metros llanos se disputó sobre una pista de tierra aplacada con cenizas. La final estuvo compuesta por 6 atletas, y el ganador fue Thomas Burke, con un tiempo de 12 segundos. Su estilo de partida sorprendió a muchos: cavó pequeños hoyos en el piso en los que metió sus pies para lograr la plenitud en la salida, uno de los puntos fundamentales para alcanzar buenos rendimientos. Además, fue el único en apoyar las manos en el piso.

En principio, los que no partían arrodillados, lo hacían apenas agachados. Formas muy distintas a las que hoy se practican. Con los atletas colocando una pierna estirada en los tacos de salida, otra cercana al pecho y las manos haciendo una especie de puente sobre la pista.

Desde Atenas 1896 hasta París 1924, cinco de las siete pruebas fueron ganadas por atletas estadounidenses, alternando un británico y un ruso. En ese lapso, los tiempos rondaron los 11 segundos.

En Estocolmo 1912 se produjo un avance notable. Se reconoció el cronómetro electrónico como único método de medición, reemplazando por completo al manual, lo que fue sumamente importante, ya que mediante ese dispositivo se reconocían las centésimas.

Como demostración de la importancia de la nueva medición, cabe citar la carrera de Charles Paddock, el año posterior a Amberes 1920. El norteamericano ganó en un tiempo impactante de 10s2. Como el cronómetro era manual, esas 2 centésimas se "redondearon" en 5, quedando trunco lo que hubiese sido record mundial.

Respecto de los adelantos tecnológicos, el más importante en su época fueron los tacos de partida, utilizados en Ámsterdam 1928. Estos dispositivos maximizaron la posibilidad de lograr buenas salidas y un consiguiente mejor desempeño durante la carrera. Esa edición es recordada también porque fue la primera con participación femenina respecto de los 100 metros llanos, prueba que ganó la velocista Elizabeth Robinson, de Estados Unidos, con un tiempo de 12s2.

1930 podría ser considerado como "el año del viento", a partir de lo que le sucedió a Eddie Tolan, en Vancouver. Allí corrió los 100 metros en 10s2, lo que sería el record del mundo. Pero ese tiempo no se reconoce, argumentando que al no haberse registrado la intensidad del viento, el estadounidense podría haber sido favorecido por esa situación, quedando como marca mundial los 10s4 del momento.

Todas las disposición reglamentarias, como las antes mencionadas, fueron dictadas por el máximo organismo del atletismo mundial, la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF).

Un dato contundente es el que arrojan los resultados obtenidos por los atletas de raza negra. Cabe destacar que las primeras ediciones olímpicas eran ganadas por velocistas blancos, debido a que "los negros", en gran número, eran esclavos. La historia finalmente tendría un lugar digno para ellos, ya que a partir de la aparición de Eddie Tolan (Los Angeles '32) o Jesse Owens (Berlín '36), han logrado torcer la historia, más allá de algunas excepciones como el ruso Valery Borzov (Munich '72) o el británico Allan Wells (Moscú '80) a través de velocistas como Carl Lewis, Linford Christie, Maurice Green y Tyson Gay.

Como toda historia, la prueba olímpica de los 100 metros no ha estado exenta de escándalos, en general emparentados con el doping. El caso emblemático le cabe al que en su momento parecía ser el hombre más veloz del mundo: el canadiense Ben Johnson.

Asafa Powell, otro jamaiquino, otro candidato al oro. (Alexander Hassenstein / Bongarts / Getty Images) / Fox Sports International)

Todo ocurrió en la final olímpica de Seúl ‘88. En un andarivel, Jonhson, en otro, el eximio Carl Lewis, y luego el resto. A la orden de largada, ambos corredores se disputaban el primer lugar, en una carrera inolvidable. Jonhson cruzó primero la meta tras 9s79, relegando a la segunda posición a Lewis, y dando el batacazo olímpico.

Sin embargo, los resultados del control antidoping mostrarían que el canadiense había consumido un esteroide anabolizante. Fue despojado entonces del oro, y suspendido de por vida, mientras que la medalla dorada pasó a manos de Carl Lewis, dueño absoluto de la prueba de velocidad y considerado como el mejor atleta de la historia.

Dentro del contexto olímpico, el primer hombre en bajar la barrera de los 10 segundos fue el estadounidense Jim Hines, quien en México '68 recorrió los 100 metros en 9s9. Por su parte, la rama femenina tiene en la americana Florence Griffith Joyner a la dueña de la plusmarca mundial de 10s49, al parecer imbatible, ya que se mantiene desde las pruebas clasificatorias de Indianápolis, previo a Seúl '88.

Y aunque el constante crecimiento tecnológico provee de elementos que a la hora de batir récords se vuelven imprescindibles, en el mundo olímpico esto no se plasma con tanta claridad. Tanto la plusmarca masculina como la femenina datan, al menos, de hace 20 años. En la rama de los hombres, es el canadiense Donovan Bailey quien se adjudicó la mejor marca, aún imbatible, en los Juegos de Atlanta 1996, con 9s84. En mujeres, el record continúa en manos de la estadounidense Florence Grifitth Joyner, desde los Juegos de Seúl '88, cuando marcó 10s62.

Los avances han sido notables, porque las pistas de tierra de los inicios son hoy de resina sintética. Los hoyos en el piso como rebusque de estabilizar las salidas de antes fueron sucedidos por sensores en los tacos de esta nueva era, para lograr partidas perfectas. Incluso las obsoletas zapatillas de lona han sido reemplazadas con el tiempo, hasta llegar a las zapatillas con clavos de estos días, lo que facilita la sujetación en el apoyo del pie en la pista, y la indumentaria, piezas de gran importancia, considerada como "la segunda piel" de los deportistas. Todo con el objetivo de lograr rendimientos cada vez más impactantes.

La importancia de esta prueba no se reduce a que los 100 metros hayan estrenado los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna, sino que aún hoy, 112 años después, se espera con grandes ansias que suene la pistola de largada.

En Beijing, las miradas examinadoras de la final olímpica de los 100 metros estarán puestas en el jamaiquino Usain Bolt, dueño del record mundial de 9s72, su compatriota Asafa Powell, con su mejor marca de 9s77 lograda en la final atlética de la IAAF en 2007, y el estadounidense Tyson Gay cuya mejor marca, 9s84, se produjo en Indianápolis, en 2007. ¿Quién escribirá el último capítulo de esta historia?

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